Presentación del libro “CAMINOS DE RESISTENCIA”

JORNADAS DE MEMORIA HISTÓRICA VIENTO DEL PUEBLO – ORIHUELA 2023

HOMENAJE A LA GUERRILLA ANTIFRANQUISTA ESPAÑOLA.

SÁBADO, 10 DE JUNIO DE 2023. 11:30 H. SEDE SOCIAL DEL ATENEO

Autor: Francisco Martínez López – El Quico. Guerrilero de la resistencia repúblicana española.

Tendremos el honor de contar con la presencia e intervención del autor del libro, el último superviviente de la guerrilla antifranquista, sujeto directo de la historia y emblema y voz de la historia de aquellos hombres y mujeres olvidados que lucharon por la justicia, la libertad y la República, y que hoy en día sigue su lucha por el reconocimiento político, jurídico y social del movimiento guerrillero antifranquista. Para que su historia y sus nombres no se olviden en la historia reciente de España. Todo un ejemplo de valores y de lucha que nos sirvan como ejemplo en las luchas actuales por la libertad, la justicia social y contra el fascismo emergente.

Conservo la salud por imperativo legal. ¡Es necesario para contarlo!”, exclama Quico, y se detiene después en lo que tiene que contar: que su madre fue torturada, que su padre fue torturado; contar cómo le metieron el miedo –y la rebeldía- en el cuerpo cuando simularon fusilar a su hermano pequeño. 

Contar el dolor por la desaparición de su maestro republicano; las perrerías que hicieron a las mujeres del Bierzo tras el 36. En definitiva, se lamenta: “Contar la lucha de un pueblo al que la Transición abandonó; una Transición que favoreció al franquismo y a los mismos que de aquella se hicieron ricos y siguen siendo ricos y poderosos hoy”.

Francisco Martínez-López, conocido como El Quico, es uno de los últimos supervivientes de la guerrilla antifranquista, de la que formó parte durante su juventud en el movimiento que actuó en León-Galicia.  Nació en el Bierzo el 1 de octubre de 1925, en una familia republicana de campesinos y de mineros implicada en la red de enlaces del movimiento guerrillero de León y Galicia. Este apoyo a la resistencia armada antifranquista constituye para Quico una escuela política y, desde muy joven, participa en el Servicio de Información Republicana (SIR) dirigido por la Federación de Guerrillas de León y Galicia. Descubierto por la policía en septiembre de 1947, por su actividad clandestina, consigue escapar y se incorpora a la guerrilla en el momento en que se forma la segunda agrupación del Ejército Guerrillero, vinculada al Partido Comunista de España.

Quico actúa primero en un grupo de resistentes anarquistas, socialistas y comunistas que no se han integrado al Ejército Guerrillero. En 1949, se une al grupo de Manuel Girón y combate a su lado hasta la muerte de éste, en mayo del 1951, y en septiembre del mismo año, con sus compañeros Manuel Zapico, Pedro Juan Méndez, Silverio Yebra, toma el camino del exilio, gracias a una red de evasión organizada fuera de los partidos políticos. Pasa clandestinamente la frontera por Navarra y llega a Francia.

Consigue el derecho de residir en Francia como refugiado político y empieza a militar en los grupos de unidad antifranquista. Durante todos esos años de lucha contra la dictadura, su memoria de guerrillero queda oculta pero, a partir de la legalización del PCE, decide dedicarse al trabajo de exhumación de la memoria del movimiento guerrillero junto con otros antiguos guerrilleros. Al principio aislados, sin apoyo por parte de los grupos parlamentarios y ni siquiera los partidos de izquierda recién legalizados, consiguen formar poco a poco una red de contactos compuestos por antiguos actores de la guerrilla antifranquista considerados todavía como «bandoleros» a pesar de la amnistía general de 1977 que luchan por conseguir su rehabilitación.

En 1997, su movimiento de guerrilleros por la memoria conecta con militantes de la asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE). En el seno de esa asociación, y con intelectuales como el escritor Alfons Cervera o la historiadora Fernanda Romeu, participa en la elaboración de un texto de proyecto no de ley para el reconocimiento moral y político de la guerrilla antifranquista reivindicando la creación de un centro de archivos abiertos a la ciudadanía para ese capítulo de historia. Participa en las «Caravanas de la memoria» organizadas por AGE en 2000 y 2002. El Congreso de los Diputados vota, en mayo del 2001, el reconocimiento de los guerrilleros como luchadores por la libertad pero no acepta la anulación de la sentencias pronunciadas contra ellos por los tribunales militares de la dictadura ni la creación de un centro de archivos sobre la guerrilla.

En su labor de transmisión de la memoria antifascista Francisco Martínez López multiplica los encuentros en los institutos, colegios, universidades, casas de la cultura, colectivos asociativos locales. En Alicante, donde vive, contribuye a colectas y grabaciones de testimonios sobre la guerrilla y sobre las detenciones en los campos de concentración y cárceles. Su actividad sigue centrándose en la lucha contra la desaparición de las referencias a la resistencia al franquismo.